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Los templos del Zulia

Se denomina templo a los lugares religiosos de la iglesia católica usados para la oración y los servicios religiosos. El periodista Alvaro Cañizalez ha escrito una obra con motivo del centenario de la diócesis del Zulia, que es fuente obligada para el estudio de este tema. Los templos son los lugares y la iglesia es la comunidad, aunque se suelen usar como sinónimos.

Los templos más antiguos del Zulia son: las capillas de Cristo de Aranza y San José de la Matilla, fundadas por los mismos conquistadores; el templo de Gibraltar, la ermita de Santa Ana, vecina al hospicio fundado por Inés del Basto, al iniciarse el siglo XVII, y que actualmente es el hospital Central Dr. Urquinaona; el convento de San Francisco y su Capilla Terciaria; la Catedral que fue la primitiva iglesia Matriz de Maracaibo; el templo de Santa Bárbara, que se llamó durante mucho tiempo de la Inmaculada Concepción; los templos de Santa Lucía y San Felipe Neri; modernamente, las catedrales de Cabimas, Machiques y San Carlos del Zulia; la iglesia de la Coromoto y el templo de San Tarsicio, entre otros. Existen templos marianos dedicados a las diferentes advocaciones de la Virgen María en el Zulia. Por lo numeroso de los templos, solo se estudian los de valor histórico y se remite a la obra de Cañizales para mayores detalles.

La capilla de Cristo de Aranza: se terminó su construcción hacia 1555, según documentos encontrados en la misma iglesia debajo de su piso, en un arcón de madera que guardaba documentos del momento de la conquista por Ambrosio Alfínger. Está situada en el altozano del callejón Upaca en los Haticos, y fue edificada como un oratorio de paz y palmeras en los primeros momentos, para ser más tarde edificada por los indios que pertenecían a la misión; en sus paredes se encuentran tumbas muy antiguas, entre ellas la de la familia Guruceaga, fallecidos en 1882 y quienes fueron propietarios de las tierras donde está la capilla, además de la tumba de Fray Maximiano de Finestra, enterrado en 1884 y que fue pastor de la iglesia; su nombre, en lengua vasca, significa Cristo de los Espinos; se declaró monumento nacional en 1967, cuando los documentos permitieron demostrar su antigüedad. En su interior se encuentra un púlpito de madera, armonio y un antiquísimo Cristo, así como el altar formado por una sola piedra gigante, con puertas de madera, coro, tarima y gradas del altar.

Iglesia de Gibraltar: construida por los religiosos dominicos y agustinos, desde el mismo momento de la fundación de la población, donde se veneró el Cristo que en 1600 fue quemado por los indios quiriquires, y desde entonces se venera en Maracaibo con el nombre de Cristo Negro o Santa Reliquia de Maracaibo; esa iglesia, quemada varias veces por los indígenas, reconstruida de nuevo por sus habitantes, sirvió de polo evangelizador para todo el Sur del Lago, por lo cual hoy es un monumento; además sus campanas son las originales de la época.

Ermita de Santa Ana: construida aproximadamente hacia 1607, por Francisco Ortiz e Inés del Basto, con techo de enea y paredes de barro, para albergar la devoción a Santa Ana, cuya imagen trajeron de España, conjuntamente con la de San Joaquín. Con el correr de los años fue decorada con un techo de madera de estilo mudéjar, altar estilo barroco, verdadera joya del arte colonial, y adornada con cuadros de la escuela mexicana; tiene un Cristo labrado en marfil de estilo bizantino que se utilizaba en la Semana Santa, obsequiado por el brigadier Joaquín Primo de Rivera, gobernador de la Provincia de Maracaibo, quien pidió ser sepultado  en la sacristía de esta capilla; en 1812 fue testigo de un movimiento subversivo contra el gobierno español, llamado Escuela de Cristo. Sin embargo la falta de mantenimiento la llevó al deterioro total y en 1985, el hermoso artesanado se derrumbó, pero pudo restaurarse, afortunadamente, y sigue prestando servicio a la colectividad como joya del arte colonial.

Templo de San Felipe Neri: fue construido por José Simón Peña, propietario de la isla de Providencia y fundador de la primera botica de Maracaibo; se construyó a partir de 1805, en una zona cercana a La Salina en la parroquia de San Juan de Dios y se terminó su construcción en 1834, bendiciéndose el 26 de mayo de 1835 por el Pbro. José de Jesús Romero. Con el correr de los años la iglesia quedó en ruinas y fue adquirida por la diócesis para albergar a los jesuitas, quienes se encargaron del templo, que tenía una residencia a su lado. Desde la década del setenta fue traspasada a la Universidad del Zulia para restaurarla y utilizarla en un complejo cultural, sin embargo este proyecto quedó en proceso de espera permanente.

Iglesia de la Coromoto: casa que había servido de oratorio al obispo Rafael Lasso de la Vega, durante su estancia en Maracaibo como prelado de la diócesis de Mérida de Maracaibo, y que más tarde fue sede de la Sociedad Auxiliar de Artesanos; en 1945 monseñor Olegario Villalobos decidió dedicarla a santuario de la Virgen de Coromoto, de la cual era muy devoto; años más tarde, el mismo sacerdote logró darle una iglesia más adecuada en la urbanización Los Olivos (1963) y la pequeña capilla quedó semiabandonada, hasta que el padre Gustavo Ocando Yamarte la convirtió en el templo bautismal del general Rafael Urdaneta (1988), y posteriormente pasó a ser el Panteón Regional del Zulia, por decreto de la Asamblea Legislativa del Estado; está ubicada en la avenida Obispo Lazo, entre las calles Carabobo y Padilla.

Templo de San Tarsicio (1991): moderna construcción del autor iraní Arq. Alí Namazi, que integra la forma con el movimiento en una configuración circular, presentando una sala de oración en dos niveles, un área del altar a doble altura y donde la piedra de mármol natural, sin tallar, libre de decoración sirve de altar en un espacio libre, donde se oficia la misa; dentro de la misma edificación se contemplan otros ambientes como son: una biblioteca, una estación de radio, oficina y áreas de servicio, aula magna, cripta y schola gregoriana; su sistema estructural es el llamado de superficie activa, dado por su forma de paraboloide hiperbólico y los materiales utilizados son de alta resistencia y durabilidad, como la piedra, la madera y el hierro; el arquitecto se vio inspirado en una flor de la familia nenúfar, de las regiones tropicales y subtropicales, donde hay una significación, por ejemplo en las 17 cupulillas que representan los 10 mandamientos y los 7 sacramentos, todo unido al museo de la Ciudad de Dios y a la plaza V Centenario, para constituir el complejo Ciudad de Dios.

Cientos de templos adornan la geografía del Zulia, donde el cristiano puede orar a su Dios; gran parte de esos templos son obras artísticas y arquitectónicas, y muchos tienen valor histórico.

FUENTES:

  • CAÑIZALES, Alvaro. Cien años, cien templos. Maracaibo: Ediciones Astro Data, 1997.
  • MONZANT ÁRRAGA, Elvy. «Un rincón del pasado sigue haciéndose presente». La Columna.  Maracaibo: 20-1-1991, p. 6.
  • MONTERO URDANETA, Rosa, Alberto Moreno Urribarry y Rubia González de León. Sitios históricos de Maracaibo. Maracaibo: Ediciones de la Gobernación del estado Zulia, Secretaría de Educación, 1992.
  • PARRA, Iván Darío. Historia de la ingeniería en el Zulia, p.165-167.

Tomado del Diccionario General del Zulia

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