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La emblemática Basílica de Nuestra señora de Chiquinquirá nació como una modesta ermita dedicada a San Juan de Dios en 1686, como iniciativa del capitán Juan de las Nieves Andrade, con paredes de barro, techo de palma y enea, así como piso de barro pisado, con su capellán para celebrar la misa en honor al santo; estaba situada al oeste de la población, ya en la zona campesina.

En 1724 se iniciaron trabajos para construir una iglesia de mayor capacidad, de bahareque y techos de tejas, rodeada de una plaza; se consagró en 1732. Según la tradición oral el 18 de noviembre de 1749, (aunque el historiador hermano Nectario María ha conseguido pruebas documentales sobre 1709), a una señora lavandera se le apareció la imagen de la Virgen del Rosario en una tablita que había encontrado a orillas del Lago, y esta renovación prodigiosa estimuló la devoción, por lo cual las autoridades decidieron el traslado de la sagrada imagen a la iglesia matriz, en medio de una procesión desde la calle El Milagro, donde vivía la señora, pero al llegar a la calle Derecha la imagen se hizo pesada y no pudieron moverla sino hacia la ermita de San Juan de Dios.

Junto a ella se construyó una capillita para venerar a la Virgen, con apoyo del gobernador Francisco Antonio de la Rocha Ferrer, quien dotó a la tablita de un marco de plata y una lámpara del mismo metal; el próximo gobernador Guillermo Tomás de Roo, por la devoción que sentía por la Virgen derribó la capillita y fabricó una capilla mayor colocándole de mayordomo a José Gutiérrez Vergara; más tarde otro gobernador, Pedro González de Acuña, derribó el cañón que había fabricado el mayordomo y construyó una elegante torre. Fue visitada por el obispo Mariano Martí, quien la describió ampliamente en su Inventario Pastoral y el 7 de julio de 1806 fue creada la parroquia de San Juan de Dios, que se instaló el 30 de enero de 1808, con su primer párroco Antonio María Romana.
Una Real Cédula de 1812 autorizó la celebración de las fiestas de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, los 18 de noviembre de cada año, al mismo tiempo que se les dio la misma concesión a San Sebastián, a la Santa Reliquia y a la Inmaculada Concepción. El Pbro. José de Jesús Romero decidió edificar un santuario con tres naves, dos torres, sacristía y un frontis nuevo, el cual se empezó a construir en abril de 1835 y se inauguró el 17 de octubre de 1858 y desde ese momento la parroquia invirtió su nombre y se llamó Nuestra Señora de Chiquinquirá y San Juan de Dios, pero el rayo que cayó en la torre norte en 1882 obligó a dotarlo de un nuevo altar, el cual se puso en servicio el 13 de mayo de 1883, además del reloj, órgano del coro y el sagrario.
Por esos años se había modificado el frontis, colocando las tres efigies de piedra que representaban a Nuestra Señora de Chiquinquirá, San Antonio y San Andrés. Más tarde se hicieron otras modificaciones, sobre todo la del Pbro. Antonio María Soto, quien remodeló todo el templo por completo. El obispo del Zulia Arturo Celestino Álvarez solicitó la coronación de la imagen y el papa Benedicto XV la concedió el 16 de julio de 1917 y le dio el título de Basílica Menor de San Juan de Dios y Virgen del Rosario de Chiquinquirá (1921).
Desde 1921 se preparó la coronación y se nombró una corporación para reconstruir la iglesia según los planos del ingeniero Pedro José Rojas, trabajos que fueron concluidos más tarde por el ingeniero belga León Achiel Jerome Hoet y la decoración estuvo a cargo del artista Pablo Castellani, todo lo cual concluyó el 10 de octubre de 1941. Al año siguiente, el 12 de octubre, el Obispo de la Diócesis, Dr. Marcos Sergio Godoy, procedió a practicar la solemne consagración del templo y del altar mayor siguiendo las disposiciones del Pontifical Romano y más tarde, se celebró la solemne coronación canónica de la Virgen de Chiquinquirá, el 18 de noviembre de 1942.
En 1965 se realizaron nuevas obras en el templo: el monumental camerín y altar de mármol con su mesa de celebración, seis artísticos vitrales con motivos zulianos, las estatuas de mármol de los obispos Godoy y Álvarez, colocadas en la fachada y las instalaciones eléctricas. En 1967 con motivos de las bodas de plata de la coronación, José Humberto Cardenal Quintero le colocó el cetro de oro a la Virgen de Chiquinquirá, el cual estaba adornado con esmeraldas y fue un obsequio del Gobierno Regional.

Nuestra Basílica es una de las más importantes iglesias para los marabinos, ligada al acontecer histórico de la ciudad y digno recinto de la patrona de los zulianos. Su estilo es ecléctico, mezcla de elementos renacentistas y presencia de rasgos góticos, barrocos y bizantinos. Sus columnas son de estilo griego clásico. Es “una basílica con dos filas de cuatro columnas, frontis en la fachada principal y dos torres con sendos campanarios. En la torre norte se encuentra el ‘reloj del olvido’ que funciona con pesas. Posee ocho cúpulas en la cubierta y dos más como remate de ambas torres, así como tres accesos, uno principal de tres puertas y dos laterales (norte y sur). El edificio de planta rectangular con una nave central y dos laterales separadas por filas de columnas, cuenta también con un altar mayor y dos menores; la sacristía se ubica en la parte posterior de éstos. Detrás de la sacristía se halla la casa parroquial. En los altares menores, izquierdo y derecho, se encuentra el San Juan de Dios y La Resurrección, los cuales junto con otros frescos y las decoraciones de paredes, techos y frontis, son obras de Pablo Castellani, realizadas entre 1930 y 1935. Hay ocho ventanales con vitrales traídos de Italia, de autor desconocido. En la planta baja de la torre norte se encuentra el recinto de los milagros y en la planta baja de la del sur, el recinto bautismal. Tiene también esta basílica seis nichos ornamentados, ubicados en las paredes laterales, que albergan imágenes religiosas”, según la descripción del Instituto del Patrimonio Cultural.
En el jardín lateral derecho se encuentra un busto del padre Antonio María Soto y en el izquierdo una gruta con la aparición de la Virgen. El templo posee dos mil 129 metros cuadrados con una capacidad para 624 personas. Se estudia su posible ampliación o el construir una moderna basílica con todos los adelantos arquitectónicos contemporáneos. Durante el año 2004, el arquitecto Alí Namazi y su equipo, proyectaron la ampliación de la Basílica, cuya maqueta puede observarse a la entrada del sagrado recinto chiquinquireño. Además, en 1998, su plaza fue remodelada y rediseñada para permitir grandes concentraciones religiosas.
Esta basílica debe considerarse un auténtico patrimonio arquitectónico del Zulia y fue declarado como Monumento Histórico Nacional según Gaceta Oficial No. 26320 del 2 de agosto de 1960. El 21 de agosto de 2009, la escultura de la Virgen de Chiquinquirá ubicada en la parte superior del frontis de la Basílica, fue impactada por un rayo que le ocasionó algunos daños. La misma fue restaurada por el escultor zuliano David Perche y develada al inicio de las festividades de la Patrona ese mismo año. Ese y otros daños causados a la fachada, se invirtió en su reparación cerca de 700 millones de bolívares por la Gobernación del estado Zulia y su Secretaría de Infraestructura.
El 15 de septiembre de 2015, se inició la restauración de los frescos de la Basílica a cargo de los artistas zulianos Mario Colina, Johan Galué, Manuel Hernández Soto y Miguel Márquez, pudiendo ser apreciados el día de La Chinita de ese año. En noviembre de 2016, el recinto religioso puso en funcionamiento un sistema de aire acondicionado, gestionado por el párroco Eleuterio Cueva, con aportes de la empresa privada y del Estado. La instalación del aire acondicionado de 300 toneladas de equipos Carrier climaza la estructura y controla la humanidad, con el objeto de preservar los frescos y demás obras de artes. La empresa que trabaja para la Carrier fue la encargada de los trabajos y el personal a cargo fue asesorado por técnicos que instalaron el aire acondicionado en la capilla Sixtina, en Roma.
Libros y publicaciones sobre la Basílica de Nuestra de Chiquinquirá
- [Acta de la] Solemnidad de la Consagración de la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá, fechada en Maracaibo a los 14 días del mes de octubre de 1942 (asentada en los libros de la Basílica de Chiquinquirá), la cual fue suscrita por el Pbro. David Hernández.
- CAÑIZALES, Alvaro. Cien Años, Cien Templos, p. s/n.
- INSTITUTO DEL PATRIMONIO CULTURAL. Zulia. Caracas: Instituto del Patrimonio Cultural, 1997. (Serie “Inventarios”, 1).
- LLABANERO, Néstor Luis. “La Basílica: Protagonista de la Arquitectura Sacra”. Panorama. Maracaibo: 25-4-1998. (suplemento “Galería”), p. 3-7.
- MÁRQUEZ, Rafael. “Sentidos ganó concurso para remodelar el casco central”. Panorama. Maracaibo: 31-7-2004, p. 1-8.
- MOLERO ROMERO, Sisoes. “La Basílica de la Chinita” en: Maracaibo de antaño. Maracaibo: Universidad del Zulia, Vice-Rectorado Académico, 2001, v. p. 8-10.
- MONTERO U., Rosa, Alberto Moreno Urribarry y Rubia González de León. Sitios Históricos de Maracaibo, p. 21-25.
- NECTARIO MARÍA, Hermano. Historia de Nuestra Señora de Chiquinquirá de Maracaibo. Maracaibo: [Los Dos Caminos, Librería Escolar, Imp.], 1949, p. 43. 2da. Edición. Madrid: Juan Bravo, 1970, p. 135.
- ORTEGA, Rutiio, Lenín López, Jesús Ferrer y Digo Ortega. (Compiladores). Catálogo chiquinquireño. Maracaibo: Universidad del Zulia, SERBILUZ – CIDHIZ, 2005, p. 85. (Colección Zuliana, No. 18. Serie Catálogos).
- PETIT, Nereida y Jacqueline Alcalá. Estudio de los Valores de la Arquitectura Historicista. Área Urbana de Maracaibo en los Siglos XIX y XX. Vol. 3, p. 1.411-1.421.
- PIZZARI, Paolo. “En sus 241 años la Basílica muestra sus Tesoros”. La Columna. Maracaibo: 18-11-1990. (suplemento “Domingo Metropolitano”, p. 4-5).
- RÍOS BLANCO, Ernesto. “El viernes develarán la imagen restaurada de La Chinita”. Versión Final. Maracaibo: 25-10-2009, p. 7.
- URDANETA BRAVO, Ciro. Pequeña Historia del Saladillo, p. 20-21.

